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Nos mean y dicen que llueve

Dani Maeztu 2011/05/03
Como estoy hasta las cejas metido en esto de la política, aunque puede que se me revuelva lo que acabo de engullir, estoy obligado a ver la moviola de la última sentencia del Supremo, ni menor ni mayor cacicada que las anteriores en la aplicación de la Ley de partidos.

Llego a casa. Zafarrancho de pijamas y apurando los postres de la cena, que alguno de los monstruitos no se ha echado la siesta y empieza a sobrepasar mis escasas reservas de paciencia. Situación bajo control, pienso. Me hago con el mando  de la TV. Lo siento por los pingüinos de Madagascar, cambio de canal. Como estoy hasta las cejas metido en esto de la política, aunque puede que se me revuelva lo que acabo de engullir, estoy obligado a ver la moviola de la última sentencia del Supremo, ni menor ni mayor cacicada que las anteriores en la aplicación de la Ley de partidos. Es lo que pasa en este país, por seguir unidos a ese otro, donde hacen las leyes, las interpretan, si no les gustan las cambian y vuelven a empezar.

Luego, en el mismo Teleberri, dosis de Far West: los esbirros del “txerif” Obama se han cargado a Billy Osama. Sólo que es el año 2011, y si no estoy mal informado, hay por ahí alguna declaración de derechos humanos, tribunales internacionales y pijadas del estilo.

20 minutos de Teleberri y la cena se asienta. Me estoy haciendo a todo, pienso. Pero cuando menos me lo espero, ¡Zas!, aparece el señor Josu Jon Imaz, de refilon, como rellenado los minutos basura del Teleberri. Nos cuenta las bondades de su central de Petronor, cómo ésta se enchufa a la cogeneración, y cómo aportan a la red eléctrica el sobrante, ganando unos 6 millones de euros anuales. Claro, todo ello aderezado de palabras como sostenible, reducción de emisiones y otra serie de palabros prostituidos.

Me froto los ojos, los abro y ahí sigue, delante de las chimeneas con traje y corbata, sin sonrojarse.  ¿Debería sonrojarse, el Presidente de una compañía, cuya planta de Muskiz tiene una sentencia de este mismo año declarando contraria a derecho la licencia de actividad, por no tener los informe medioambientales preceptivos?

¿Debería sonrojarse, por anunciar en un momento de necesario debate energético, donde se desenchufan los parque eólicos para no saturar la red, por seguir produciendo energía que emite 232.000 toneladas de CO2, declaradas,  al año por 45 megawatios?

Pues en la Euskadi de Bildu ilegal y Athletic en puestos de Europa no.

Apago la tele, me voy al cuarto de los monstruitos, que ya duermen sin parecer ni la sombra de los salvajes que parecían hace 30 minutos. Me pregunto, ¿qué puedo hacer yo para dejaros un mundo medianamente aceptable?

Iruzkina gehitu