Aralar responde a ETA que si quiere respetar la voluntad del pueblo vasco debe empezar por el cese unilateral del uso de la violencia
- ETA
Aralar contesta en primer lugar a ETA que, tal y como cita la voluntad del pueblo vasco expresamente en este último comunicado, debe empezar por acatar y obedecer dicha voluntad, que le ordena el cese unilateral definitivo del uso de las armas.
Aralar, en su condición de representante de una de las sensibilidades de la izquierda abertzale, advierte que la organización ETA por un lado pondera positivamente los documentos que ha hecho públicos una de las dos sensibilidades de la izquierda abertzale, Batasuna, pero por otro lado no cumple las consecuencias de dichos documentos.
Asimismo, Aralar contesta a ETA que no es posible la colaboración en términos políticos con una organización como ETA, que no ostenta representación popular democrática. Tal pretensión se convierte por sí misma en un obstáculo para la paz, la democracia y la libertad de Euskal Herria.
Aralar quiere poner de manifiesto que la reclamación de compromiso que efectúa la organización ETA a todos los agentes políticos, incluido al Gobierno de España, constituye no sólo un error de arrogancia, sino una equivocación y una aberración letal porque es tanto como quedar a expensas de la voluntad del gobierno de Madrid. Sólo la unilateralidad en el cese del uso de la fuerza, tan repetidamente reivindicada por Aralar, es la que otorgará a las fuerzas políticas vascas la legitimidad social, la fuerza política argumental y la dinámica para encauzar y llevar la voluntad de este pueblo hasta donde la ciudadanía quiera. Constituye una verdadera traba para el futuro de Euskal Herria el empecinamiento de querer repetir procesos de diálogo con el gobierno español que siempre fueron trampas y fracasos y que ahora ya han quedado obsoletos.
Aralar contesta además a ETA que no tiene seriedad democrática y que ni siquiera coincide con lo manifestado por ninguna de las dos sensibilidades de la izquierda abertzale en su reiteración en rechazar como punto de partida el actual estatus autonómico porque de ese punto es desde donde debemos partir necesariamente.
El cese unilateral y sin precio político es el gesto de dignidad por antonomasia que ETA debe a Euskal Herria y es la llave para poder impulsar actuaciones conjuntas de los agentes políticos para la normalización política de este pueblo cuya sociedad es normal, progresista y desarrollada y merece todo el respeto político.
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