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Aralar realiza unas jornadas para reflexionar y elaborar propuestas para erradicar la violencia machista

24/11/2010
  • Igualdad
  • Jon Abril
  • Beola
En la víspera del 25 de noviembre, varios cargos públicos y militantes de Aralar han llevado a cabo unas jornadas de trabajo para reflexionar y elaborar propuestas con el objetivo de erradicar la violencia machista. El vicecoordinador de Aralar, Jon Abril, y la concejala de igualdad de Donostia, Ainhoa Beola, han presentado las conclusiones, y han señalado que existen varios tipos de violencias, además de la física y sexual. En ese sentido, han subrayado que “queremos seguir reivindicando que la base de una sociedad democrática ha de ser la igualdad real entre mujeres y hombres; destacando la necesidad de un sistema económico y público equitativo basado en la existencia de mujeres libres y hombres comprometidos con relaciones igualitarias basadas en el respeto mutuo entre las personas. Mañana como hoy, y hoy como ayer, seguimos pidiendo la igualdad real como única posibilidad para acabar con las violencias contra las mujeres”.

Conclusiones de la jornada:

 

Aralar, en la víspera del 25 de noviembre quiere recordar que éste más que un día de celebración es un día de denuncia y reivindicación. Queremos destacar que las violencias ejercidas sobre las mujeres son múltiples y estructurales, son sin lugar a duda violencias con origen en el sistema patriarcal en que vivimos.

No nos queremos quedar en la superficie, mirando a la punta del iceberg. A pesar de que la violencia física y sexual son las más visibles y despreciables, por eso queremos recordar otro tipo de violencias en la víspera del 25 de noviembre:

 

-       Violencia económica. En esta época de crisis, ésta golpea especialmente a las mujeres empujándolas a una mayor precariedad laboral.

-       Violencia social. Los trabajos reproductivos y de cuidado siguen sin compartirse con lo que las mujeres se ven obligadas a permanecer en el ámbito privado.

-       Violencia pública. Los espacios de decisión son de acceso restringido para las mujeres, siguen siendo muy masculinizados y además a la carga del espacio público se le añade la del privado.

-       Violencia de roles y tradiciones, que asigna a cada quien según su sexo lo que le corresponde o lo que no.

-       Violencia heterosexista, que rechaza la diversidad sexual estereotipando a las lesbianas, bisexuales o transexuales.

-       Violencia de utilización de espacios y tiempos, no tenemos la misma libertad de los hombres para acceder a algunos espacios por ejemplo a las noches

-       Violencia religiosa, que nos pone limites a la capacidad de decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida.

-       Violencia de la normativa legal, que nos impide decidir sobre nuestra.

-       Violencia física y sexual, hay quien se siente con poder de decidir sobre la vida o muerte de las mujeres solo por el hecho de serlo.

 

Cada asesinato es una espiral que comienza en una frase, en un acto tan cotidiano que hasta nos puede pasar desapercibido. La violencia machista se cuela entre nuestras vidas cotidianas, las frases no son neutras, las palabras no son neutras, las políticas no son neutras, las costumbres no son neutras.

Cada palabra cuenta, cada frase cuenta, la forma en la que decidimos hacer política cuenta. No basta decir que queremos acabar con los asesinatos de mujeres. Hemos de aprender a ver por debajo de la punta del iceberg, tenemos que reaccionar, está en nuestra mano.

Especialmente importante es el compromiso de los hombres, la escasez de voces masculinas en contra puede hacer pensar que los hombres tuvieran dificultades para manifestar públicamente su condena, para acabar con la violencia necesitamos la implicación de los hombres en esta lucha. Una implicación activa que conlleva el cuestionamiento crítico del modelo masculino tradicional, la participación socialmente en la lucha contra la desigualdad y la discriminación que sufren especialmente las mujeres y el compromiso público y activo contra la violencia machista. 

Si realmente queremos ser capaces de acabar con la espiral de violencia que asesina cada tres días a una mujer hemos de conseguir que no se inicie esa espiral hemos de acabar con todas las violencias anteriores, con las invisibles.

Queremos seguir denunciando todas estas violencias la víspera del 25 de noviembre; reivindicando que la base de una sociedad democrática ha de ser la igualdad real entre mujeres y hombres; destacando la necesidad de un sistema económico y público equitativo basado en la existencia de mujeres libres y hombres comprometidos con relaciones igualitarias basadas en el respeto mutuo entre las personas. Mañana como hoy y hoy como ayer seguimos pidiendo la igualdad real  como única posibilidad para acabar con las violencias contra las mujeres.